Veni Creator
Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu
creador;
visita las almas de
tus fieles.
Llena de la divina
gracia los corazones
que Tú mismo has
creado.
Tú eres nuestro
consuelo,
don de Dios
altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad
y espiritual
unción.
Tú derramas sobre
nosotros los siete dones;
Tú el dedo de la
mano de Dios,
Tú el prometido del
Padre,
pones en nuestros
labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz
nuestros sentidos,
infunde tu amor en
nuestros corazones
y con tu perpetuo
auxilio,
fortalece nuestra
frágil carne.
Aleja de nosotros
al enemigo,
danos pronto tu
paz,
siendo Tú mismo
nuestro guía
evitaremos todo lo
que es nocivo.
Por Ti conozcamos
al Padre
y también al Hijo y
que en Ti,
que eres el
Espíritu de ambos,
creamos en todo
tiempo.
Gloria a Dios Padre
y al Hijo que
resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu
Consolador, por los siglos de los siglos.
Amén. |
Diálogo con Dios
Basado en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola
La Última Cena del Señor
Oración (Pedir luz al Espíritu Santo).
1º preámbulo. Es leer la historia,
cómo Cristo nuestro Señor envió dos discípulos desde Betania a Jerusalém a
preparar la cena, y después Él mismo fue a ella con los otros discípulos; y cómo
después de haber comido el cordero pascual y haber cenado, les lavó los pies, y
dio su Santísimo Cuerpo y Preciosa Sangre a sus discípulos, y les hizo un
sermón después que fue Judas a vender a su Señor.
2º preámbulo. La composición viendo
el lugar: será aquí considerar el camino desde Betania a Jerusalém, si ancho,
si angosto, si llano, etcétera. Asimismo el lugar de la cena, si grande, si
pequeño, si de una manera o si de otra.
3º preámbulo. Demandar lo que quiero:
será aquí dolor, sentimiento y confusión, porque por mis pecados va el Señor a
la pasión.
1º punto. Ver las
personas de la cena, y reflexionando en mí mismo, procurar de sacar algún
provecho de ellas.
2º punto. Oír lo que
hablan, y asimismo sacar algún provecho de ello.
3º punto. Mirar lo que
hacen y sacar algún provecho.
4º punto. Considerar lo
que Cristo nuestro Señor padece en la humanidad o quiere padecer, según el paso
que se contempla; y aquí comenzar con mucha fuerza y esforzarme a sentir lo que
sintieron sus apóstoles.
5º punto. Considerar
cómo la Divinidad se esconde, cómo podría destruir a sus enemigos, y no lo
hace, y cómo deja padecer la Sacratísima humanidad tan cruelmente.
6º punto. Considerar
cómo todo esto padece por mis pecados, y qué debo yo hacer y padecer por Él.
Coloquio. Acabar con un coloquio a
Cristo nuestro Señor, y al fin con un Pater noster.
Nota. Es de advertir que en los
coloquios debemos de razonar y pedir según la materia, según que me hallo
tentado o consolado, y según que deseo crecer en una virtud o otra, según que
quiero disponer de mí a una parte o a otra, según que quiero dolerme o gozarme
de la cosa que contemplo, finalmente pidiendo algunas cosas particulares que
deseo. Se puede hacer un sólo coloquio a Cristo nuestro Señor o si la materia o
la devoción le conmueve, puede hacer tres coloquios, uno a la Madre, otro al
Hijo, otro al Padre.
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